La longevidad representa uno de los mayores logros de la humanidad. Sin embargo, vivir más años también plantea un desafío social y personal: ¿cómo construir una vejez con sentido, participación y dignidad?
En su artículo "El arte de envejecer con dignidad", publicado en Revista Noticias (25 de julio de 2026), el historiador y escritor Pacho O'Donnell invita a reflexionar sobre una realidad que atraviesa a millones de personas: la jubilación no debería representar el final de una vida activa, sino el comienzo de una nueva etapa.
O'Donnell señala una paradoja profundamente arraigada. Mientras la palabra jubilación proviene del latín jubilare, que significa "gritar de alegría", para muchos jubilados argentinos el retiro se convierte en un proceso marcado por la pérdida de ingresos, de vínculos laborales y, muchas veces, de identidad.
El autor describe una realidad preocupante: pensiones insuficientes, dificultades para acceder a la atención médica y un sistema previsional que deja a numerosos adultos mayores en condiciones de vulnerabilidad. Pero su mirada no se queda únicamente en la crítica. También destaca la enorme capacidad de resiliencia de quienes, lejos de resignarse, encuentran nuevas formas de generar ingresos, colaborar con su comunidad y mantenerse activos.
Uno de los conceptos más valiosos del artículo es que jubilarse no significa detenerse; significa reinventarse. Después de décadas construyendo una carrera profesional, muchas personas descubren nuevas vocaciones, emprenden proyectos personales, participan en organizaciones sociales, enseñan lo aprendido o desarrollan actividades que durante años quedaron postergadas.
Esta reflexión adquiere una relevancia especial en un contexto donde la expectativa de vida continúa aumentando. Hoy resulta imprescindible promover una cultura que valore el talento senior y reconozca la experiencia como un activo para la sociedad y para las organizaciones.
Además del aspecto económico, existe otro desafío igualmente importante: la identidad. Como plantea O'Donnell, muchas personas responden a la pregunta "¿quién soy?" mencionando su profesión. Cuando llega la jubilación, esa respuesta deja de ser suficiente y comienza un proceso de reconstrucción personal que requiere nuevos objetivos, vínculos y espacios de participación.
Envejecer con dignidad implica, entonces, mucho más que recibir una jubilación. Significa mantener la autonomía, sentirse útil, continuar aprendiendo, preservar la salud física y emocional, y seguir formando parte activa de la comunidad.
Lejos de ser una etapa de declive, la vejez puede convertirse en un período de crecimiento, libertad y trascendencia. Como sostiene Pacho O'Donnell, el verdadero desafío consiste en comprender que la vida no termina con el retiro laboral: simplemente comienza una nueva manera de vivirla.


